viernes, 14 de diciembre de 2012

No queda nada.


Aun recuerdo las noches en las que me dormía respirando tu aliento.

Recuerdo esas madrugadas, en las que soñaba tenerte, aunque fuera un ratito, mientras acariciaba cada poro de tu piel. Después de tanto tiempo, después de tantos besos guardados. No logro entender como es tan fácil para algunos inventar felicidad. Si, tu, el culpable de que empezara a creer que las cosas así funcionan. El que dejó que una subnormal le regalara sus mejores momentos. El que no es capaz de soltar una lágrima cuando sabe que a destrozado un alma, que antes de él, tenía sueños. No me puedo creer como has sido capaz de fingir algo tan hermoso.

Pero no te preocupes, esta idiota ya no cree en nada.




N.

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