sábado, 2 de noviembre de 2013

La pequeña meretriz.

Se acariciaba bajo las sábanas color coral. Ellas contaban una historia que nadie sabía. Habían visto tanto dolor. Habían secado tantas lágrimas. Sollozos escondidos bajo la seda. Se sentó en el borde de la cama a mirar la mañana. La nieve de los tejados se derretía e impregnaba las calles con matices de primavera. Pequeñas gotas iban muriendo tras la ventana. Los rayo de sol iluminaban la habitación, la hacían más cálida. Descalza, se dispuso a preparar café. El olor le hizo sonreír por un momento, le recordaba tiempos mejores en los que fue feliz.
Mientras se vestía, intentaba engañarse. Prendas que indicaban seducción, seguridad, elegancia... Entalladas en un cuerpo vacío.


N.

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